
El domingo por la madrugada, un hombre llamado Shamar Elkins perpetró un tiroteo en Shreveport, Louisiana dejando un saldo de ocho niños muertos. Siete de las víctimas eran sus propios hijos. El hecho comenzó como una disputa doméstica y terminó con el sospechoso abatido por la policía.
Según las autoridades, Elkins disparó en varias casas del vecindario Cedar Grove. Los niños tenían entre 3 y 11 años. Entre las víctimas estaban Jayla Elkins (3 años), Shayla Elkins (5), Kayla Pugh (6), Layla Pugh (7), Markaydon Pugh (10), Sariahh Snow (11), Khedarrion Snow (6) y Braylon Snow (5). También hirió a dos mujeres adultas.
Cómo ocurrió el tiroteo en Louisiana
Todo empezó alrededor de las 5 de la mañana con una pelea familiar. Elkins tomó un arma y abrió fuego contra los menores. Después huyó en un vehículo robado. La policía lo persiguió y lo confrontó en Bossier Parish, donde lo mataron en un intercambio de disparos.
Vecinos del barrio describen la escena como de puro terror. Muchas familias salieron corriendo al oír los tiros. El incidente se considera uno de los tiroteos masivos más mortales en Estados Unidos desde 2024.
Preguntas que surgen tras la tragedia
Este caso vuelve a poner sobre la mesa dos temas difíciles: la violencia armada y la salud mental. Aunque las autoridades lo clasifican como un asunto doméstico, muchos se preguntan qué llevó a un padre a cometer un acto tan extremo contra sus propios hijos.
Hasta ahora no se han dado detalles sobre posibles problemas previos de Elkins, aunque algunos reportes mencionan que era veterano del ejército estadounidense. Las investigaciones continúan.
La comunidad de Shreveport está de luto. Líderes locales y vecinos se han reunido para apoyar a las familias afectadas. El dolor es profundo porque se trata de niños pequeños con toda una vida por delante.
En un país donde los tiroteos masivos lamentablemente no son raros, esta tragedia golpea especialmente fuerte por el vínculo familiar entre el agresor y la mayoría de las víctimas.
