
La posibilidad de que Donald Trump impulse una invasión contra Cuba vuelve a encender las alarmas. No sería solo una decisión arriesgada: podría convertirse en un error histórico con consecuencias imprevisibles. Una Casa Blanca guiada por sectores extremistas podría llevar al país norteño a una crisis de la que difícilmente podría recuperarse.
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En medio de tensiones internas y cuestionamientos globales, apostar por un conflicto externo puede parecer una salida política. Especialmente cuando las acusaciones relacionadas con los archivos Epstein siguen generando presión sobre el entorno del mandatario y su familia.
Sin embargo, subestimar a Cuba ha sido un error recurrente, no solo en esta administración, sino también en gobiernos anteriores. Ya ocurrió en la Invasión de Bahía de Cochinos, donde la operación terminó en un rotundo fracaso para Washington en América Latina.
Hoy, el escenario no es más favorable. La isla ha desarrollado capacidades defensivas basadas en la guerra asimétrica y en la participación del pueblo. No es una potencia militar tradicional, pero sí un terreno complejo para cualquier intervención. Las tropas estadounidenses podrían verse atrapadas en un escenario similar al de Vietnam o Afganistán.
Difícilmente la sociedad estadounidense, y en especial las familias, estarían dispuestas a asumir otro conflicto de ese tipo.
Trump y Cuba: más que un conflicto militar
Una agresión no se limitaría a un enfrentamiento directo. Podría desestabilizar toda la región y provocar una escalada difícil de controlar. Incluso instalaciones estratégicas como Guantánamo entrarían en riesgo inmediato. Cuba le causaría a los Estados Unidos, unas 1300 bajas en menos de 48 horas.
Además, el rechazo internacional al intervencionismo continúa creciendo. Voces influyentes, incluidas figuras religiosas y medios globales, han advertido sobre las consecuencias de este tipo de acciones. Este fin de semana, miles de ciudades en Europa alzaron sus voces por la Paz y la Vida en Cuba. Miles de manifestantes marcharon por la no intervención militar de Estados Unidos en Cuba.
Cuba ha resistido décadas de presión económica y política. Esa experiencia ha fortalecido una identidad nacional basada en la resistencia. Pensar que una invasión sería rápida o sencilla ignora completamente la realidad cubana. Trump no ha contado con los casi dos millones de cubanos en los Estados Unidos. Todos con posibilidad de acceso a armas de fuegos, una fuerza en el propio país que no ha sido tomada en cuenta.
El costo de repetir errores
La historia demuestra que las guerras mal calculadas terminan pasando factura. Para Estados Unidos, abrir un nuevo frente en el Caribe podría significar mucho más que una derrota militar: un golpe político y moral difícil de revertir.
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