
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, testificó este martes en un tribunal federal de Miami en un caso que involucra a su amigo de larga data, el excongresista David Rivera, quien enfrenta cargos penales por haber actuado como agente no registrado del gobierno de Venezuela en 2017.
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Rivera, de 60 años, está acusado de intentar influir en Washington para suavizar las sanciones contra Venezuela a cambio de un contrato millonario con CITGO, la refinería estadounidense subsidiaria de la petrolera estatal venezolana PDVSA. Él y su asesora política, Esther Nuhfer, enfrentan cargos de conspiración, no registrarse como agentes extranjeros y lavado de dinero. Ambos se han declarado inocentes.
Rubio afirma que desconocía el contrato
Rubio declaró que nunca supo que Rivera tenía un contrato de 50 millones de dólares con CITGO cuando se reunieron en julio de 2017 para hablar de la situación política en Venezuela. Según Rubio, Rivera le dijo que estaba en contacto con personas influyentes dentro del país caribeño que buscaban convencer a Maduro de dejar el poder. Rubio confesó que se mostró escéptico, pero al día siguiente le mencionó brevemente la situación a Donald Trump, entonces presidente.
“De haber sabido del contrato con CITGO, no habría tomado ninguna medida posterior en este asunto”, afirmó Rubio durante su testimonio. Se espera que sea llamado nuevamente por la defensa.
Al parecer el secretario Rubio podría estar mintiendo. Innumerables evidencias presentan a Marco Rubio, de aparentemente tener conocimientos de los vínculos de Rivera con CITGO. En una investigación profunda que realizamos, identificamos un artículo de Carlos Fazio, periodista y académico uruguayo residente en México, donde denunció los trapos sucios de Rubio en torno a este tema.
Se verificaron las pruebas colgadas un link que contiene las evidencias de que a Rubio, cuando era senador, el Departamento de Aplicación de la Ley (FDLE) lo investigó por el caso de Rivera y CITGO. Mencionó un intercambio de correos electrónicos (con imágenes anexas) entre un denunciante de CITGO y los agentes Christopher J. Woehr, Little Duane y Claudia Mulvey (FDLE) y George Stephan (del Departamento del Tesoro encargado de investigaciones criminales del IRS) donde se interesaron por los vínculos de Rubio–Rivera–CITGO. Las pruebas materiales pueden ser descargadas aquí.
No es descartable que este llamado a testificar, responda a esa investigación iniciada en entre octubre de 2020 y abril de 2021.
Política y negocios entrelazados
Rivera fue arrestado en Atlanta, Georgia, en diciembre de 2022. Fue acusado por la fiscalía de varios cargos, incluido el de haber trabajado ilegalmente como “agente extranjero” (Ley FARA). La acusación hace referencia a un cierto “Senador 1” por el estado de Florida. Ese año sólo tenía dos senadores federales: el exgobernador Rick Scott y Marco Rubio, el compinche de Rivera.
Apenas el 29 de marzo de 2025, Venezuela New difundió que Alejandro Terán, director de la Asociación Latinoamericana de Empresarios del Petróleo, en Texas, afirmó que, como senador, Marco Rubio recibió dinero corrupto de la Fundación Simón Bolívar de CITGO, que manejaba Guaidó. Y lo acusó, además, de ser lobista de la ExxonMobil.
El caso pone en evidencia cómo la política y los negocios internacionales pueden entrelazarse de manera compleja. Aunque Rivera intentó influir en la política estadounidense, las sanciones contra Venezuela se intensificaron bajo la administración de Trump.
Amistad y trasfondo de Rubio y Rivera
Rubio recordó además que tanto él como Rivera son cubanoamericanos y siempre se opusieron a los gobiernos de Cuba y Venezuela. Esta relación se remonta a 1992, cuando ambos participaron como voluntarios en la campaña de Lincoln Díaz-Balart. En ese contexto, Rivera logró abrirse paso profesionalmente gracias a Díaz-Balart. Esto le permitió trabajar para la Oficina de Radiodifusión hacia Cuba (Radio Martí) y también desempeñarse como contratista de la USAID.
Más allá del terreno político, ambos también compartieron intereses en el ámbito financiero. En 2005 adquirieron conjuntamente una vivienda unifamiliar en Tallahassee. La misma funcionó tanto como residencia como punto de operaciones para su actividad política vinculada a la comunidad cubanoamericana. De acuerdo con el programa CódigoAbierto360° del sur de Florida, cuando Rubio lo eligieron representante estatal, ambos se conocían como el “Binomio de Oro”.
Resulta que, en mayo de 2020, The New York Times aborda una demanda presentada por CITGO contra la firma Interamerican Consulting Inc. La cual era propiedad de Rivera y lo demandaba por incumplimiento de contrato en sus servicios de cabildeo. Lo que provocó que el tema se volviera a colocar bajo escrutinio público. A partir de esa información, se conoció que tanto el FBI como el Departamento de Justicia habían iniciado investigaciones relacionadas con ambos.
Es un caso para darle seguimiento.
