
El presidente Donald Trump continúa asegurando que su administración mantiene conversaciones “al más alto nivel” con el gobierno cubano. Sin embargo, varias fuentes estadounidenses refieren que Marco Rubio bloquea estas negociaciones. Por la parte cubana refieren lo contrario: no existen negociaciones formales entre Washington y La Habana.
Leer Mas: Marco Rubio bloquea negociaciones entre Trump y Cuba.Según estas fuentes, el secretario de Estado Marco Rubio habría informado al presidente que los contactos están en marcha, aunque en la práctica no se han producido reuniones sustantivas ni encuentros diplomáticos de alto nivel.
Desde su residencia en Mar-a-Lago, Donald Trump declaró recientemente que su gobierno está dialogando con “las personas más importantes de Cuba” para alcanzar un acuerdo. Pero en La Habana, funcionarios aseguran que no han sido convocados a ningún proceso formal de negociación.
Cuba expresa disposición al diálogo sin condiciones
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel ha reiterado públicamente que su país está dispuesto a dialogar con Estados Unidos sobre derechos humanos, democracia, inversión extranjera, migración y cooperación bilateral.
La única línea roja, según autoridades cubanas, es la soberanía nacional. “Somos un país de paz. No somos una amenaza para Estados Unidos”, afirmó Díaz-Canel en conferencia de prensa transmitida internacionalmente.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano también se ha insistido en que cualquier conversación debe darse sin presiones ni condiciones previas.
Contactos técnicos, pero no negociaciones políticas
Funcionarios diplomáticos reconocen que existen intercambios técnicos mínimos —principalmente sobre vuelos de repatriación de migrantes—, pero aclaran que estos no constituyen un diálogo político.
Un alto funcionario estadounidense citado recientemente por The New York Times describió esos contactos como “no sustantivos”. En términos prácticos, se limitan a notificaciones logísticas sobre vuelos hacia La Habana.
Marco Rubio bloquea y mientras se agrava la crisis energética en Cuba
El trasfondo de la disputa es una crisis energética severa en Cuba. A finales de enero, Trump firmó una orden ejecutiva que amenaza con imponer aranceles a cualquier país que suministre petróleo a la isla.
La medida apunta principalmente a México. La presidenta Claudia Sheinbaum habría suspendido envíos de crudo a través de la empresa estatal PEMEX, que en los últimos años se convirtió en el principal proveedor de combustible de Cuba.
El resultado: la isla tendría reservas para apenas dos o tres semanas. El gobierno cubano ya anunció racionamientos energéticos, reducción del transporte público, limitaciones de combustible y ajustes en el calendario escolar. Autoridades incluso advirtieron a aerolíneas que quedaba combustible de aviación para un solo día.
¿Una estrategia interna en Washington?
Fuentes cercanas a la Casa Blanca sostienen que Rubio estaría apostando por una estrategia de presión máxima con el objetivo de forzar un cambio de régimen en Cuba.
Según esta versión, el secretario de Estado habría presentado ante Trump la idea de que existen negociaciones en curso, para posteriormente declarar que fracasaron por “intransigencia cubana”, cerrando así cualquier vía diplomática.
Para Rubio, de origen cubanoamericano y con una base política fuerte en el sur de Florida, un acuerdo de normalización podría tener alto costo político.
Desinformación y rumores sobre México
La confusión aumentó tras versiones publicadas por Político sobre supuestos encuentros en Ciudad de México vinculados a familiares de Raúl Castro. Funcionarios cubanos niegan categóricamente que existan tales conversaciones.
En paralelo, medios españoles como ABC Internacional mencionaron una supuesta mediación mexicana, versión que fuentes diplomáticas también desmienten.
Un escenario incierto mientras Marco Rubio bloquea cualquier intento
Mientras Trump afirma que “cree que habrá un acuerdo”, en La Habana aseguran que esperan una señal real de Washington. La crisis energética podría convertirse en el punto de inflexión. Sin petróleo, con una red eléctrica frágil y una economía bajo presión, Cuba enfrenta uno de sus momentos más delicados en años.
La pregunta ahora es si la Casa Blanca hará a un lado a Marco Rubio y abrirá una vía diplomática real o si la confrontación escalará en las próximas semanas.
