
El reciente reportaje publicado por Axios y firmado por Marc Caputo ha reactivado una vieja narrativa de la Guerra Fría: presentar a Cuba como una amenaza militar inminente para Estados Unidos. Bajo un relato sobre propaganda y los “drones” en Cuba, el texto asegura que La Habana adquirió más de 300 de estos dispositivos militares y asegura haber discutido hipotéticos planes de ataque contra la Base Naval de Guantánamo, embarcaciones estadounidenses e incluso Key West, Florida.
Leer Mas: Propaganda y los drones en Cuba: las grietas del reportaje de Axios que intenta reinstalar una narrativa de amenaza militarSin embargo, más allá del impacto mediático del titular, el reportaje exhibe profundas debilidades periodísticas, ausencia de pruebas verificables y un uso reiterado de fuentes anónimas que han despertado escepticismo; incluso entre analistas y figuras políticas estadounidenses.
Un reportaje sostenido casi exclusivamente por fuentes anónimas
El principal problema del artículo de Axios es estructural: las acusaciones descansan casi totalmente en referencias vagas a “funcionarios estadounidenses”, “altos funcionarios” e “información de inteligencia clasificada”.
En ningún momento el texto presenta:
- imágenes satelitales
- documentos desclasificados
- evidencia fotográfica
- grabaciones
- reportes técnicos independientes
- datos verificables sobre los supuestos drones
La ausencia de pruebas materiales resulta especialmente llamativa considerando que Estados Unidos posee uno de los sistemas de vigilancia satelital y monitoreo electrónico más sofisticados del planeta, particularmente sobre Cuba.
El reportaje tampoco identifica qué tipo de drones supuestamente posee la Isla:
- drones tácticos
- drones comerciales modificados
- drones suicidas
- drones de vigilancia
- drones armados de largo alcance
La cifra de “300 drones” aparece así más como un elemento de impacto psicológico que como un dato técnicamente contextualizado.
Propaganda y los drones en Cuba: el fantasma de Irak vuelve a aparecer
Las comparaciones con el precedente de Irak en 2003 son inevitables. En aquel momento, múltiples medios estadounidenses difundieron afirmaciones de inteligencia sobre armas de destrucción masiva que posteriormente nunca aparecieron. Precisamente por eso, varias voces dentro del propio ecosistema político estadounidense reaccionaron con cautela ante la publicación de Axios.
El senador demócrata por Arizona, Ruben Gallego, expresó reservas sobre la forma en que se están manejando las evaluaciones de inteligencia relacionadas con Cuba y alertó sobre el peligro de construir amenazas sobredimensionadas sin evidencia pública sólida.
En la misma línea, el periodista especializado en seguridad nacional Matthew Petti cuestionó la falta de pruebas concretas detrás de las afirmaciones difundidas por Axios y señaló que gran parte del texto parece construido sobre inferencias y escenarios hipotéticos más que sobre capacidades militares demostradas.
También el exfuncionario de seguridad nacional de la administración Obama, Tommy Vietor, manifestó escepticismo respecto al tono alarmista del reportaje y recordó cómo históricamente ciertos sectores de Washington han utilizado filtraciones selectivas de inteligencia para moldear narrativas políticas y justificar políticas agresivas en el exterior.
El lenguaje del reportaje se aleja del periodismo técnico
Otro elemento que genera dudas es el tono político e ideológico utilizado en el texto.
El artículo no se limita a describir supuestas capacidades militares cubanas. También introduce expresiones como:
- “régimen marxista”
- “cabeza de la serpiente”
- “gobierno totalitario”
- “patio de recreo de nuestros adversarios”
Ese tipo de formulaciones se asemeja más al discurso político de sectores más extremistas de Washington, que al lenguaje habitual de un reporte técnico de seguridad nacional. La construcción narrativa parece diseñada para instalar una percepción emocional de amenaza más que para ofrecer un análisis verificable.
Las contradicciones internas debilitan la narrativa
El propio artículo incurre en contradicciones importantes.
Primero sugiere un escenario de amenaza militar grave y luego admite explícitamente que:
- Estados Unidos no considera a Cuba una amenaza inminente
- No existen señales de un ataque activo en preparación
- Cuba no posee capacidades comparables a las de Irán
- Ni siquiera está claro el estado operativo de su aviación militar
La contradicción es evidente: si la amenaza no es inmediata y no existen pruebas públicas de capacidad ofensiva real, ¿por qué presentar el escenario bajo una lógica casi prebélica?
Cuba y la imposibilidad de una amenaza militar real contra EE.UU.
Desde un punto de vista militar y estratégico, la hipótesis presentada por Axios carece de proporcionalidad.
Cuba enfrenta actualmente:
- una profunda crisis económica
- deterioro energético
- escasez de combustible
- limitaciones logísticas severas
- infraestructura militar envejecida que requirió un proceso de modernización
Pensar que La Habana contempla seriamente un ataque directo contra territorio estadounidense implicaría asumir una lógica prácticamente suicida desde el punto de vista estratégico. Ningún análisis militar serio sostiene que Cuba posea hoy capacidad real para desafiar militarmente a Estados Unidos.
Ni siquiera durante momentos de mayor tensión bilateral posteriores a la Guerra Fría se manejaron escenarios de confrontación convencional directa de este tipo. Además, Cuba no es una nación guerrerista; más bien, su filosofía de lucha es defensiva.
Marc Caputo y las controversias sobre su credibilidad
El reportaje también reabrió cuestionamientos sobre la figura de Marc Caputo. Aunque Caputo es un periodista con amplias conexiones dentro del establishment republicano y experiencia cubriendo política estadounidense, su trayectoria reciente también ha estado marcada por controversias públicas.
En 2023 enfrentó fuertes críticas tras divulgar en redes sociales comentarios relacionados con el desalojo de un inquilino en una propiedad suya en Key West. El episodio generó cuestionamientos sobre su conducta pública y manejo comunicacional fuera del ámbito periodístico.
Sus críticos sostienen además que su cercanía a sectores conservadores y operadores políticos de Florida, podría afectar la percepción de independencia, en coberturas relacionadas con Cuba y política hemisférica.
Eso no invalida automáticamente su trabajo periodístico, pero sí vuelve legítimo analizar críticamente reportajes basados casi exclusivamente en filtraciones imposibles de verificar.
Propaganda y los drones en Cuba vs. ¿Periodismo o construcción de narrativa?
El punto más delicado del texto de Axios aparece cuando el propio artículo admite que esta información “podría convertirse en un pretexto para una acción militar estadounidense”.
Esa frase revela el verdadero trasfondo político de la publicación.
Más que demostrar una amenaza militar concreta, el reportaje parece contribuir a reinstalar una narrativa histórica donde Cuba vuelve a ser presentada como plataforma hostil en el hemisferio occidental.
En un contexto internacional marcado por tensiones con Rusia, Irán y China, esa narrativa podría servir para justificar:
- nuevas sanciones
- mayor presión diplomática
- aislamiento regional
- incremento de operaciones de inteligencia
- endurecimiento político hacia La Habana
Una narrativa sin pruebas concluyentes
Hasta ahora, el artículo de Axios se ha centrado en propaganda y los supuestos drones en Cuba, no ha presentado una sola evidencia verificable que confirme:
- planes cubanos de ataque
- capacidad ofensiva real contra EE.UU.
- existencia operacional de esos supuestos drones
- preparación militar para una invasión inminente a los EE.UU.
Lo que sí existe es una construcción narrativa basada en:
- fuentes anónimas
- especulación estratégica
- lenguaje ideológico
- escenarios hipotéticos
- filtraciones imposibles de auditar públicamente
Y precisamente por eso, el reportaje ha generado dudas incluso dentro de sectores políticos y analíticos estadounidenses.
En tiempos donde la información de inteligencia puede utilizarse como herramienta política, el periodismo riguroso exige pruebas, contexto y proporcionalidad. Tres elementos que, hasta el momento, brillan por su ausencia en la publicación de Axios.
