
Cuba necesita petróleo con urgencia. No es una consigna ni una exageración: es una realidad cotidiana que se traduce en apagones, transporte paralizado y una economía aún más tensionada. Pero reducir la crisis a una cuestión energética sería quedarse en la superficie.
Leer Mas: Cuba necesita petróleo: el silencio incómodo de sus aliadosLo que también escasea hoy es algo menos tangible, pero igual de vital: coherencia política, memoria histórica y solidaridad real. He estado pensando cómo escribir este artículo en particular. ¿Qué palabras emplear y cómo proyectarlas?
Pero al leer un post de Facebook me dije, hay que hablar y hacerlo a camisa quitada. Cuba tiene una dignidad insuperable y esa, hay que defenderla desde cualquier espacio. Es lo que marca a un cubano, su dignidad y valentía para decir las cosas por las claras.
El silencio de los que antes hablaban
Durante años, varios gobiernos de América Latina construyeron su discurso sobre la defensa de su soberanía y la resistencia frente al poder de Estados Unidos. Hoy, sin embargo, ese discurso parece diluirse cuando se trata de Cuba.
El caso de Gustavo Petro resulta especialmente llamativo. El mismo líder que marchó en Nueva York en defensa de Palestina guarda ahora un silencio difícil de justificar frente a la asfixia económica de la Isla. Más aún cuando fue en La Habana donde se gestaron espacios claves para el proceso de paz en Colombia.
Algo similar ocurre con Luis Ignacio Lula da Silva. El Lula que habló de hermandad con Cuba, que visitó a Fidel Castro y que fue víctima de persecución política, contrasta con el Mandatario actual, mucho más prudente —o distante— ante la crisis cubana.
La pregunta es inevitable: ¿qué cambió?
Cuba necesita del petróleo: entre la prudencia y la omisión
No se trata de exigir gestos simbólicos vacíos. Se trata de coherencia. Si durante años se levantaron banderas contra el unilateralismo y las sanciones, ¿por qué ahora predomina la cautela? ¿Por qué el silencio? ¿Qué tan real es la ideología y posiciones políticas que dicen defender estos mandatarios?
En política internacional, el silencio también comunica. Y en determinados contextos, puede interpretarse como una forma de consentimiento pasivo. ¡Cuidado y no esté enviando un mensaje equivocado!
Las potencias que no actúan
Más allá de América Latina, el foco también apunta a Rusia y China. Ambos países suelen posicionarse como contrapeso al orden internacional dominado por Washington. Sin embargo, frente a la crisis concreta de Cuba, su respuesta ha sido limitada.
El discurso sobre un mundo multipolar pierde fuerza cuando no se traduce en acciones tangibles en escenarios donde podrían marcar una diferencia real. Es más fácil realizar comunicados de prensa que asumir una postura comprometida con hechos reales y palpables. Cuba sobrevive con dignidad durante más de tres meses sin una gota de crudo. Ese ejemplo es para detenerse y preguntarse: ¿Somos consecuentes en el discurso? Creo que es tiempo de retirarnos el velo y asumir posiciones más valientes y menos conservadoras.
Cuba necesita petróleo: ¿Crisis energética o crisis de solidaridad?
Cuba necesita petróleo, sí, es verdad. Pero también necesita aliados que actúen como tales en momentos críticos. La Isla no enfrenta únicamente un problema de suministro energético; enfrenta el desgaste acumulado de décadas de presión externa y la falta de respuestas contundentes de quienes, en teoría, comparten su visión del mundo.
La solidaridad no puede ser selectiva ni intermitente. No puede depender del costo político del momento. Hay que mirar un poco más al norte y verse en el espejo de México, quien nunca ha variado su posición para con Cuba. Ni en los momentos más complejos le dieron la espalda al pueblo cubano. Sin importar el gobierno que esté, siempre ha estado su mano extendida para ayudar sin condicionamientos. Una posición digna de admirar.
Memoria y responsabilidad
Hay una dimensión moral en todo esto. Cuba fue, durante años, un actor activo en procesos políticos, médicos y sociales en distintos países. Esa historia pesa, y debería traducirse en algo más que declaraciones tibias. Olvidarlo no es solo una omisión política. Es también una ruptura con una narrativa que muchos de estos gobiernos ayudaron a construir.
Hay silencios que incomodan. Y hay momentos en los que callar deja de ser prudencia para convertirse en complicidad. Cuba necesita petróleo. Pero necesita, sobre todo, que quienes hablaron de dignidad, soberanía y justicia estén hoy a la altura de sus propias palabras.
Porque hay cosas que, simplemente, se tenían que decir y lo he dicho. En buen cubano, el que le sirva la saya que se la ponga.

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