
Hace pocos días, en “Cumbre en Florida: ¿Cooperación o subordinación a Washington?”, advertíamos que la reunión impulsada por Donald Trump en Miami podía convertirse en algo más que un encuentro diplomático. Con la lista final de participantes confirmada, la cumbre de Miami de Trump parece confirmar esa sospecha: varios gobiernos de la región llegan dispuestos a negociar seguridad, recursos y política exterior bajo la sombra de Washington.
Leer Mas: Cumbre de Miami: los aliados caninos que llegan a ofrecer su soberaníaEl encuentro, convocado por el presidente estadounidense Donald Trump, ha sido presentado como una reunión para fortalecer la cooperación regional bajo el nombre “Shield of the Americas” (Escudo de las Américas). Sin embargo, detrás del discurso diplomático aparece una agenda aparentemente más concreta: seguridad, control migratorio, minerales estratégicos y cooperación militar.
A la lista de asistentes se incluyeron Rodrigo Chaves (Costa Rica), Luis Abinader (República Dominicana), José Raúl Mulino (Panamá), José Antonio Kast (presidente electo de Chile), Mohamed Irfaan Ali (Guyana) y Kamla Persad-Bissessar (Trinidad y Tobago).
Para muchos seguidores del encuentro, el evento busca consolidar una nueva versión de la vieja lógica hemisférica de Washington, heredera de la histórica Doctrina Monroe.
Costa Rica: tecnología de control y dependencia
El presidente Rodrigo Chaves llega a la cumbre de Miami tras apostar abiertamente por una relación transaccional con Estados Unidos. Su gobierno autorizó la instalación de tecnología de escaneo y vigilancia en puertos, aeropuertos y fronteras, con participación directa de agencias estadounidenses. Estos sistemas permiten recopilar información biométrica de viajeros que transitan por el país. ¿A dónde irán posteriormente toda esa información? Ya saben.
La medida ha sido presentada como parte de la “lucha contra el narcotráfico”, pero críticos señalan que también abre una puerta inédita al acceso de Washington a datos sensibles en territorio costarricense. El gobierno de Chaves también impulsó reformas legales para facilitar la extradición de ciudadanos costarricenses, una decisión que rompe con una tradición jurídica de más de un siglo.
Mientras tanto, Costa Rica vive protestas recurrentes por recortes en educación pública y conflictos con sindicatos. Para sectores sociales, el país está priorizando la agenda de seguridad internacional por encima de sus problemas internos.
República Dominicana: socio migratorio y militar en esta Cumbre de Miami
Por su parte, el presidente Luis Abinader ha reforzado su alianza con Washington en temas de migración y seguridad. Durante los últimos años, su gobierno ha ampliado acuerdos militares con Estados Unidos y permite la realización de ejercicios conjuntos en territorio dominicano. Los detalles de varios de estos acuerdos no han sido divulgados públicamente.
En la práctica, República Dominicana se ha convertido en una pieza clave de la estrategia migratoria regional de Estados Unidos, ayudando a contener flujos migratorios antes de que lleguen a la frontera norte. Para algunos críticos internos, el alineamiento con Washington no ha ido acompañado de soluciones a problemas sociales persistentes como pobreza, desigualdad y delincuencia.
Panamá: cooperación militar y presión geopolítica
El presidente José Raúl Mulino llega a Miami en medio de tensiones geopolíticas sobre el Canal de Panamá. Su gobierno firmó en 2025 un memorando con el Departamento de Defensa estadounidense que permite ampliar la cooperación militar y realizar operaciones conjuntas en territorio panameño.
El acuerdo se produce en un contexto en el que Washington insiste en reforzar su influencia en la zona estratégica del canal. Sin embargo, Panamá enfrenta un problema mucho más urgente: la crisis hídrica que afecta el funcionamiento del canal, provocada por la falta de agua en el sistema de esclusas.
Para críticos del gobierno, aceptar cooperación militar mientras el canal necesita inversiones hidráulicas es una señal de prioridades equivocadas.
Chile en la Cumbre de Miami: litio y regreso del neoliberalismo
El presidente electo José Antonio Kast participará en la cumbre incluso antes de asumir el cargo. Perderse la oportunidad de servilismo a Trump, no se le está permitido. Su programa económico incluye recortes de gasto público, reducción de impuestos corporativos y mayor apertura al capital privado.
Uno de los puntos clave es el litio, recurso estratégico para baterías y tecnologías energéticas. Chile posee algunas de las mayores reservas del planeta. Estados Unidos busca asegurar acceso a estos recursos dentro de la competencia global por minerales críticos.
La presencia de Kast en la cumbre refuerza la idea de que Chile podría convertirse en pieza clave del nuevo mapa energético impulsado desde Washington.
Guyana: petróleo con beneficios desiguales
Entre tanto, el presidente Mohamed Irfaan Ali lidera un país que ha experimentado uno de los mayores crecimientos económicos del mundo gracias al petróleo. Gran parte de esta explotación está controlada por el consorcio liderado por ExxonMobil.
Expertos energéticos han cuestionado el contrato firmado con la empresa, señalando que la mayor parte de los beneficios queda en manos de las compañías estadounidenses. Mientras Guyana se transforma en un productor energético relevante, una parte importante de su población sigue viviendo en condiciones de extrema pobreza.
Trinidad y Tobago: el Caribe militarizado
Por su parte, la primera ministra Kamla Persad-Bissessar ha reforzado la cooperación militar con Estados Unidos en el Caribe. Su gobierno ha permitido operaciones navales estadounidenses en aguas cercanas bajo el argumento de combatir el “narcotráfico” y el “crimen organizado”.
Analistas regionales advierten que estas medidas pueden convertir al país en plataforma estratégica dentro de la política estadounidense hacia Venezuela y el Caribe. Además, Trinidad y Tobago suspendió acuerdos energéticos con Caracas, una decisión que generó debate interno sobre la independencia de su política energética.
La agenda real de la cumbre en Miami
Aunque el discurso oficial habla de cooperación hemisférica, varios temas dominan el encuentro.
Militarización regional.
Estados Unidos busca ampliar su red de cooperación militar en Centroamérica y el Caribe.
Recursos estratégicos.
El litio chileno, el petróleo guyanés y el gas caribeño aparecen como piezas centrales del tablero energético global.
Control migratorio.
Países como Costa Rica y República Dominicana funcionan cada vez más como fronteras adelantadas de Estados Unidos. Sin embargo, habría que preguntarse: ¿Quién es el verdadero responsable de los flujos migratorios irregulares?
Una cumbre que refleja una vieja relación
La cumbre de Miami de Trump llega en un momento en que varios países de la región enfrentan desigualdad, crisis sociales o tensiones políticas internas. Sin embargo, sus gobiernos han priorizado participar en un encuentro que refuerza la influencia de Washington en asuntos estratégicos del hemisferio, sin que les reporte beneficio alguno.
Para muchos observadores, el patrón resulta conocido en la historia latinoamericana: alianzas políticas que prometen cooperación, pero que terminan consolidando las relaciones de dependencia. La reunión de Miami podría confirmar que, en el tablero geopolítico actual, algunos gobiernos de la región siguen dispuestos a alinearse con Estados Unidos incluso cuando el precio sea entregar parte de su propia soberanía.

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