
Cuba no es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, por más que ciertos discursos oficiales intenten instalar esa idea en la opinión pública. Repetir una mentira no la convierte en verdad.
Leer Mas: Cuba no es una amenaza: desmontando la mentira.Desde hace décadas, el gobierno cubano ha sostenido una política exterior basada en la defensa de la paz, el respeto al derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos. No hay invasiones, no hay bases militares en otros países, no hay guerras promovidas desde La Habana. Existe una larga tradición de promover la diplomacia, la cooperación y la resistencia ante amenazas externas.
Un país abierto al diálogo, pero no a la subordinación

Como reiteró recientemente el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, Cuba siempre ha estado abierta al diálogo y al mejoramiento de las relaciones entre ambas naciones. Lo ha dicho y demostrado en distintos momentos históricos. Eso sí, abierta a un diálogo sobre la base del respeto, en igualdad de condiciones y sin imposiciones.
Ningún país soberano está obligado a negociar bajo amenazas. Pretender lo contrario no es diplomacia, es dominación. Ni ahora ni nunca, aun cuando la situación económica interna de la Isla se encuentra más recrudecida, el gobierno cubano cederá a presiones de ningún tipo. La dignidad de un pueblo no se negocia.
El derecho de Cuba a comerciar sin sanciones imperiales
La Habana tiene todo el derecho del mundo a desarrollar relaciones comerciales con quien decida, sin interferencias ni medidas de presión unilaterales del gobierno estadounidense. De igual manera, las restantes naciones tienen el mismo derecho a decidir con quién y cómo establecer sus relaciones comerciales, sin la intervención o imposición de restricciones de un tercero. Son principios fundamentales del derecho internacional.
Amenazar a terceros países por ofrecer ayuda desinteresada a Cuba es un claro acto de guerra, no una política de seguridad nacional. Es castigar la solidaridad y criminalizar la cooperación internacional.
Cuba no es una amenaza: símbolo de paz, no de confrontación
La Isla no es un Estado que amenaza, ni se caracteriza por desafiar gobiernos o exportar conflictos. Dejemos claro esto. Todo lo contrario, ha sido símbolo de paz, incluso en escenarios donde otros apuestan por la violencia.
Recordemos que en la II Cumbre de la CELAC se produjo uno de los hechos más importantes de la historia moderna: América Latina y el Caribe fueron proclamados Zona de Paz. Hoy, el gobierno de Trump lacera esa conquista histórica al atacar impunemente al Estado soberano de Venezuela el pasado 3 de enero. La paz molesta cuando no se controla.
La causa real de los problemas de los cubanos
El bloqueo económico, comercial y financiero es la causa fundamental de los problemas que hoy afectan al pueblo cubano. No es un secreto, no es propaganda, es un hecho reconocido incluso por organismos internacionales. Esta nueva medida que el gobierno fallido de Trump quiere imponer busca asfixiar a más de 10 millones de habitantes.
El pequeño grupo que tiene secuestrada la política exterior de EE. UU., hacia Cuba pretende con estas medidas, obtener los mismos resultados que en el genocidio de Namibia (1904–1908), el Holocausto nazi (1933–1945) o, más recientemente, el perpetrado por el gobierno genocida de Israel contra la población palestina en Gaza.
Pese a las dificultades económicas, a las medidas de presión impuestas por la Casa Blanca, a las campañas de desinformación de los grandes medios, Cuba no es un Estado fallido. Un país que resiste durante más de seis décadas de asfixia económica y sigue funcionando no colapsa: se sostiene.
No se rinde, y esa es la verdadera incomodidad
La Isla no se rendirá ante presiones ni intimidaciones. No está en su filosofía de lucha, ni en la historia de su pueblo.
Esa es la verdadera razón del castigo: no obedecer. El gobierno estadounidense no encontrará la traición como está acostumbrado en otros procesos. Ante inminentes amenazas como las que está sufriendo, el pueblo se une en defensa de su soberanía, al precio que sea. Es un pueblo digno, que prefiere morir antes que claudicar.
Decir que Cuba es una amenaza es una excusa. La verdad es más simple y más incómoda: La mayor de las Antillas es un ejemplo de dignidad en un mundo que premia la sumisión. Y eso, para algunos, es imperdonable.
