
En medio del desafío que representa el Chikunguña en Cuba, surge una noticia alentadora. El hospital Faustino Pérez de Matanzas inició el estudio clínico con Jusvinza. Es un medicamento 100% cubano desarrollado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) para tratar las secuelas crónicas de esta enfermedad.
Leer Mas: Cuba prueba nuevo tratamiento que devuelve la movilidad.Más de 100 pacientes que sufren dolores articulares e inflamación persistente, serán parte de esta investigación. Se busca demostrar la eficacia y seguridad de este tratamiento innovador.
La buena noticia cobra mayor relevancia cuando vemos casos reales de recuperación. Antonio, quien tras meses de no poder levantar su brazo por dolores intensos, experimentó una mejoría significativa en solo siete días. Historias así demuestran que la ciencia cubana está dando respuestas concretas a problemas reales de nuestra población.
Ante la situación epidemiológica actual –con más de 31,000 casos sospechosos en 14 provincias–, el sistema de salud se esfuerza para responder con organización y profesionalismo. Con la creación de una red de atención – el médico de familia-, trabaja para dar soluciones integrales. En Matanzas, estos equipos reciben cientos de pacientes semanales, ofreciendo no solo medicamentos sino planes completos de rehabilitación.
Jusvinza, la solución que nadie puede negar.
Lo más destacable es que este estudio con Jusvinza, forma parte de siete investigaciones simultáneas que buscan mejorar la calidad de vida de quienes padecen secuelas del virus. Esto refleja el compromiso de Cuba con la salud como derecho, no como negocio.
Mientras avanzan estos tratamientos, lo fundamental es la prevención. Tomar medidas para evitar que el mosquito Aedes aegypti prospere en los hogares y comunidades. Este esfuerzo científico nos enorgullece, demuestra que, en momentos difíciles, Cuba invierte en soluciones propias para cuidar a su gente.
Jusvinza representa más que un medicamento: es esperanza. Es una puerta hacia la recuperación de la movilidad, el trabajo y actividades diarias, que el chikungunya quitó a muchos jóvenes y adultos. La ciencia cubana sigue trabajando incansablemente por un futuro más saludable para todos.
La pregunta es: ¿Quién se beneficia con callar tan importante descubrimiento científico? ¿Serán los mismos que introdujeron esta nueva variante?
